El Pequeño Flanagan tiene cosas muuuuy raras. A pesar de no ser especialmente maniático, tiene cosas para sacarte de quicio, afú. Yo sé que cada uno tiene una manía especial; que sí, que lo sé, que los hay que mastican  20 veces, ni una más ni una menos,  antes de tragar la comida, y también los hay que se limpian los zapatos compulsivamente antes de entrar en su casa… que muy bien. Pero… la de mi hijo… tiene tela, tela marinera.

Ahí va, la suelto deprisa para que os pille desprevenidos: El Pequeño Flanagan se despelota para hacer caca. Y cuando utilizo el término “despelotar” lo hago con todas las de la ley. No se deja ni los calcetines puestos. Que me pregunto yo por qué demonios se tiene que despelotar uno para ir al baño. Él insiste en que se quita la ropa para no mancharla y me pone cara de “mamá, tú es que eres una guarra, mira que ir al wc con la ropa puesta…” Lo que me faltaba.

Por más que le insisto en que eso de mancharse la ropa es poco probable, nada, no hay forma. Menudos lloros cuando le contradices. Así que no hay tu tía. Se despelota. Sí o sí. Impepinable. Maniático y cabezón, menuda combinación.

Pero, además,el colmo de los colmos es que se va quitando la ropa de camino al baño. Ni un stripper deja la ropa tirada en el pasillo con tanta clase. Aquí el primer calcetín, tres pasos más allá, el otro, ahora un pantalón arrebujado en la entrada al baño, el calzoncillo en la bañera y, por supuestísimo, la camiseta tirada en el bidet. Ahí está. Eso es lo que más me mosquea del asunto: la dichosa camiseta.

Que yo puedo entender que le moleste el pantalón y el calzoncillo para sentarse en el inodoro, pero ¿la camiseta?  Santo cielo, ¿¡pero cómo sale la caca de mi hijo!?¿proyectada hacia el cielo como si de fuegos artificiales se tratase?

Y, claro, en este plan no me imagino a mi hijo en casa de nadie. ¿Te imaginas qué cara pondría la mamá del amiguito de mi hijo si pidiera ir al baño con toda la que lía? Para morirse. ¿Y en el cole? Lo visualizo “Seño, ¿puedo ir al baño en bolingas?” Porque mi hijo será maniático, pero educado es un rato. Y palidezco cuando me imagino al Pequeño Flanagan con 40 tacos en su casa (porque digo yo que estará en su casa) en bola picada sentado en el retrete y la cara de esa nuera ante la maravillosa visión. Qué momento, por Dios, qué momento.

¿Qué manía tienen los vuestros?

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