En la vida vamos tomando muchas decisiones, intentamos alcanzar con ellas la felicidad. Decidimos comenzar una relación con alguien porque nos gusta, decidimos tener hijos porque así nos lo pide el cuerpo… En general, decidimos cómo y cuándo queremos hacer las cosas. En lo personal y en lo laboral. Solo arriesgando se gana. Y de eso, los que juegan a la primitiva, saben un rato. A veces nuestras decisiones acaban en triunfo. Otras muchas, en fracaso. Pero con todas ellas hemos aprendido algo. Y es con eso con lo que nos tenemos que quedar.

Hace ya dos años nosotros apostamos por emprender; en realidad fue el papá del Pequeño Flanagan y el Señor Alvin quien lo quiso, pero como los dos somos uno, accedí a apoyarle en todo lo que me fuera posible y dije  “sí” cuando me propuso dejar su trabajo para apostar por una idea original de gran calidad.

Wemories, Wemory Box

La Wemory Box es un regalo ideal para una persona que de verdad te importe.

Pusimos todo el empeño, el tesón, el sacrificio (económico y personal) y el trabajo del mundo para llevar a cabo un sueño llamado Wemories. Mi marido se olvidó de descansar, de dormir, de disfrutar de sus hijos y de pensar en sí mismo y en mí. Trabajar es un verbo que se queda corto para lo que él hizo y ha hecho todo este tiempo. ¿Vacaciones? Eso es un lujo que no te puedes permitir cuando emprendes algo que quieres que salga bien. Vi como los fines de semana ya no existían, como las conversaciones solo giraban entorno a un único tema y, en silencio, lo acepté sin rechistar.

Pero el trabajo no garantiza el éxito. En ocasiones se necesita más tiempo y dinero del que dispones para poder alcanzar tu objetivo. Wemories lo sabe bien. Y, por ese motivo, Wemories cierra.

Podría decir que no nos lo merecemos, pero no hace falta. Nadie se merece no alcanzar un sueño. Pero para eso se inventaron las intentonas. Esta ha sido solo la primera. Vendrán más. Y lo mejor de todo es que podremos poner a disposición de la siguiente aventura todo lo aprendido en Wemories. Dinero no tendremos, pero ganas y capacidad de trabajo nos sobran.

Wemories se ha cobrado una factura cara en lo personal, económico y laboral; pero me quiero quedar con lo bueno, con todo lo que nos ha enseñado. Porque descubres cómo son las personas, te tropiezas con grandes profesionales que te ayudan de forma desinteresada y porque te enseña cuáles son tus límites, hasta dónde puedes llegar. Con esta experiencia mi marido me ha enseñado que se puede trabajar en lo que a uno le gusta si no desfalleces por el camino, sin ocultar tus fracasos a nadie, porque ellos te han hecho crecer.

Wemories forma ya parte de nuestras vidas y como tal jamás lo esconderé, porque parece que en este país lo de fracasar está muy mal visto. Fue una idea muy buena, llevada a cabo con gran cariño y mucho trabajo, pero no cuajó. Nos vamos, eso sí, con la cabeza bien alta. Ni una sola devolución en todo este tiempo y la mayoría de los emails recibidos en atención al cliente eran felicitaciones por el servicio prestado y la calidad del producto. ¿Cómo no vamos a estar contentos?

Decimos adiós a dos años muy duros, sí, pero estoy segura de que lo volveremos a intentar antes o después. Porque en esta familia, que lo sepáis, retrocedemos solo para coger impulso.

En Wemories estamos de liquidación. Consigue tu Wemory Box por tan solo 19 euros, gastos de envío incluidos (Península y Baleares). Solo hasta el 11 de febrero de 2013. Hasta agotar existencias.

PD.:Gracias a todas aquellas personas que en este tiempo nos han apoyado de una u otra forma. No sabéis cómo os puedo estar de agradecida por un simple “like” en facebook. Gracias, gracias, gracias.

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