Lo reconozco, de todas las tareas domésticas que me mandaba mi madre, la que menos me gustaba era la de sacar la basura. No me negaréis que sienta fatal que, cuando ya das por concluido el día, te digan que saques la basura ¡pero si lo que te apetece es ponerte el pijama y tumbarte en el sofá!


Foto de Andrea R.

Además es una de esas tareas domésticas que te constatan que te haces mayor. Ni acné, ni edad del pavo, ni bigotillo…lo que te hace mayor de golpe es que tu madre pronuncie estas cinco palabras: “Te toca sacar la basura”.

Lo cierto es que, cuando yo oí esa frase por primera vez, utilicé todas mis armas disuasorias de niña pequeña: que si mamá está muy oscuro, que si ya tengo el pijama puesto, que si no hay gente por la calle, que si no soy tan mayor como tú te crees… Pero nada funcionó. Mi madre se había convertido en la sargento de hierro. “No dramatices, Marta, que el contenedor de la basura está cruzando la calle, hija, es un momentito de nada”, me decía.“¿Cruzar la calle? ¿de noche? ¿Yo sola? Pero mamaaaaaaaá… “. “No hay mamás que valgan”, sentenciaba.

Recuerdo cómo mi hermano se frotaba las manos. Le había llegado la hora de la venganza. En ese momento supe que iba a comenzar a sacar la basura tantas veces seguidas (multiplicado por dos) como le había tocado las narices cuando le tocaba sacarla a él. Después de cumplir mi condena por ser la hermana bocazas, comenzamos a negociar los turnos.

En cuanto oíamos a mi madre preguntarnos desde la cocina a quién le tocaba sacar la basura, mi hermano y yo comenzábamos nuestra disputa, digo, negociación. Te toca a ti. No, a ti. No, tú. No, yo no. Yo la bajé ayer. Pero yo la bajé dos días seguidos. Y yo estaba malo y no cuenta. Pues a mi nome da la gana bajarla hoy. Pues te fastidias y vas… Y de fondo, a grito pelado, mi madre. “¿A quién le toca sacar la basuraaaa?” Que ya os digo que tampoco sé por qué tenía tanta prisa la mujer por saberlo, que la basura sola no se iba a ir… ¡ojalá!

En definitiva, pasar el trapo del polvo o hacer la cama lo puede hacer cualquier niño o niña, pero que te pidan sacar la basura significa que ya no hay vuelta atrás, que te has hecho mayor a ojos de tus padres y que, efectivamente, quizás ya ha llegado la hora de depilarse las piernas.

¿Qué tarea de las que te mandaban tus padres te daba más pereza hacer cuando eras pequeño/a?

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