Hoy me voy a hacer eco de algo de lo que me apetece hablar. Porque sí. Porque yo lo valgo. Pero sobre todo porque he leído a Eli de Vistete que vienen curvas y no puedo estar más de acuerdo con ella.

Mujer gordita sexy

Aquí la tenéis, Tara Lynn, una modelo XL que gasta una talla limbo. Y que se la considere talla grande, madre…

Desgraciadamente para mí, uso una estándar 44… Y digo desgraciadamente porque es una talla limbo, es decir, no puedo prometer que sea una 44. Porque a veces es una 42, otras una 46 y otras una 48. Y no depende de lo que haya comido en esa semana, no, sino de lo tonto que se haya puesto el fabricante a la hora de racanear  con el tallaje.

Ya sabemos que a todas, en mayor o menor medida, nos ocurre, que sí, que lo sé…que no es la primera vez que oigo lo de que no cabes en tu 38 y te tienes que enfundar en una 40 o 42. Deprimente. Sí. Pero no es lo peor porque,  al fin y al cabo, puedes comprarte lo que te gusta, aunque sea en dos tallas (falsas) superior a la tuya.

Pero en el mundo de la talla limbo la cosa cambia. Yo llamo talla limbo a esas que están entre el no estar ni gorda gordísima ni delgada delgadísima. Ni suficiente como para ser una talla grande de verdad, ni lo suficientemente pequeña para estar dentro de las tallas estándar de las tiendas. En algunas tiendas la encontrarás y, en otras, ni siquiera la fabrican. Y es que si usas la talla limbo, olvídate de comprar esa prenda monísima pero en una talla más porque, simplemente, no existe.

Imagina lo siguiente por un momento: Entras en una tienda y solo haces que ver  cosas monísimas de la talla 38, pero tú usas la 40. Cuando buscas la talla, no la encuentras y cuando te decides a preguntar por ella te encuentras que o bien no quedan o bien en esa talla  no se fabrica lo que a ti tanto te ha gustado. Bueno, te conformas, qué remedio, y te decides a buscar algo igual de mono pero en la 40. Algo habrá, piensas.

Echas una mirada a la tienda y ves en un rinconcito un cartelito donde pone “Tallas 40”. Yupi, ¡allá que vas! Pero lo que te encuentras en el rinconcito dista mucho de ser monísimo. Ropa sosa, tamaño saco sin formas, colores horribles, estampados del año la tarara. Feo, pero feo feo.  Sales despavorida de allí sintiendote fatal porque tú te miras al espejo y el reflejo es el de una mujer normal, con sus curvas y sus michelos, sí, y no entiendes por qué intentan hacerte creer que esa es la ropa que te toca vestir por el hecho de estar gordita.

Sales de la tienda malhumorada, enfurruñada y cabreada contigo misma. Y lo que es peor, al final, puedes acabar comprando algo simplemente porque te cabe -aunque no te mate-  y no porque sea tu estilo ni lo que de verdad te gusta. Ya sabes, dentro de lo malo hay que escoger lo menos malo.

Y al final la prenda no tiene por qué ser ni el reflejo de tu personalidad ni de tus gustos…ni siquiera lo que estabas buscando. Porque te pones lo que te dejan poner. Y eso es triste. Bye Bye autoestima. Y todo por gastar una talla limbo.

Mujer harta de no encontrar su talla

Si existimos…¿por qué no nos ven?

Pues de todo esto y más cositas habló Eli de Vistete que vienen curvas hace poquísimo en su blog. Y se animó y escribió una carta al señor Amancio Ortega, dueño del imperio Inditex, empresa líder en no tratar nada bien a aquellas personas por encima de una 42. Y visto el apoyo que recibió siguió animándose y subió su carta a www.change.org donde intenta reunir firmas para conseguir hacerle llegar su misiva al empresario.

No podemos no tener razón. Existimos, luego vestimos; es imposible que no sea rentable. De hecho, otras muchas empresas ya fabrican tallas más grandes y, otras, que aún no lo han hecho, ya han anunciado que lo harán en breve, como la catalana Mango.

Sé que es difícil contentar a todo el mundo y que quien tenga una 50 protestará porque las tallas acaban en la 48. Pero esto se trata  de dar cierta normalidad a las tallas, que pensemos que una 48 es una talla de una mujer normal, que no está delgada, obviamente, pero tampoco es una bola y no tiene por qué tener que taparse con ropa negra, sosa, fea y con corte saco.

Para esto Eli, mujer con curvas, es un buenísimo ejemplo. Ella es tan trendy como cualquier otra blogger que se dedica a esto de la moda en la blogosfera. Ella me ha hecho reflexionar un poquito esta semana sobre mis conformismos y cabreos con la moda. Así que voy a cambiar y seguir sus consejos.  Este año mi reto personal es no ser conformista en ningún ámbito de mi vida…Y en ello estoy.

 

Carta a Amancio Ortega por Eli

 

Firma ahora

Anuncios