Hay objetos que desaparecen de nuestras vidas y nadie los echa de menos porque son sustituidos por otros mucho mejores, cuyo nuevo diseño y calidad hacen que nos dé la risa al pensar cómo demonios habíamos podido utilizar semejante cacharro…

Pero para mí hay algunos de esos cacharros que tienen un encanto especial y que me da una pena tremenda que desaparezcan. El primero de estos cacharros es ese teléfono cabezón de los años 70.

Pared llena de telefonos vintage y retro

Recuerdo cómo, cada vez que mi madre quería llamar, me ofrecía como voluntaria para divertirme metiendo el dedo en los agujeritos de los números. Me quedaba embobada al escuchar el sonido de la rueda y ver cómo esta volvía hacía atrás para poder marcar el siguiente número. Eso por no hablar de los sonidos del teléfono y sus tonos, era el juguete ideal.

Eso sí, no negaré que, cuando comenzaron a aparecer los teléfonos modernos, este teléfono tenía un inconveniente: ¡nunca conseguías ganar en los concursos de la radio! Ese dichoso botón de rellamada de los teléfonos modernos que hacía que tú, con tu ruedecita para marcar, fueras la más lenta del lugar.

Y si me fijo en lo puramente estético, ahora miro estos teléfonos y los veo hasta bonitos, más allá del encanto que pueda tener por su forma de funcionar o su sonido. Y es que ahora todos los teléfonos o son negros o blancos. Monotonía cromática total. Y de aquella, ¡los había de todos los colores! Que si verde oliva, que si rojo, que si azul… El mío era beige, que muy vistoso y glamuroso no era, la verdad,  pero si lo pillara ahora fijo que los ojitos me hacían chirivitas de la ilusión.

Por eso no me extraña nada que la casa comercial Sagemcom haya decidido recuperar la estética de aquellos años con su modelo Sixty. ¿Creéis que otras marcas harán lo mismo y pronto los tendremos de nuevo en casa? Yo, por si acaso, me pido uno morado.

teléfono con estética vintage

¡Tachaaaaaán! ¡Aquí está el teléfono que quiero para mí!

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