Mi padre dice que un tonto hace cientos, si le dan lugar y tiempo…

Vístete que vienen curvas…¡y su carta a Amancio Ortega!

Hoy me voy a hacer eco de algo de lo que me apetece hablar. Porque sí. Porque yo lo valgo. Pero sobre todo porque he leído a Eli de Vistete que vienen curvas y no puedo estar más de acuerdo con ella.

Mujer gordita sexy

Aquí la tenéis, Tara Lynn, una modelo XL que gasta una talla limbo. Y que se la considere talla grande, madre…

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A la sombra de Grey

Creo que es la primera vez que he leído un libro porque estaba intrigada por qué será lo que tiene el negro, digo, el Grey. Desde el verano pasado, oía hablar del susodicho Grey cada tres horas, más o menos. En los corrillos de la piscina, en los foros… todo el mundo hablaba de él y de sus sombras. Yo, al cuidado del Pequeño Flanagan y el Señor Alvin, ni tiempo había tenido de enterarme de que, ahí fuera, había una novela que estaba arrasando entre el público femenino. Cincuenta sombras de Grey es su título. Os suena, ¿eh?

Cincuenta sombras de Grey chica atada sexy

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Tareas domésticas

Lo reconozco, de todas las tareas domésticas que me mandaba mi madre, la que menos me gustaba era la de sacar la basura. No me negaréis que sienta fatal que, cuando ya das por concluido el día, te digan que saques la basura ¡pero si lo que te apetece es ponerte el pijama y tumbarte en el sofá!


Foto de Andrea R.

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Carnaval, carnaval…

Qué poco me gusta. Pero bueno, ya está, ya queda menos. Debo de ser rara, lo sé, pero es que lo del carnaval no va conmigo. Y viene de lejos. Recuerdo perfectamente la última vez que me disfracé. Iba de  madre de familia numerosa en el cole. El disfraz era temático por clase y a nosotros nos tocó ir de familia numerosa. Unos eran bebés, otros niños traviesos, otros abuelos…yo fui una de las madres. Y si me disfracé fue porque la profesora se puso muy pesada para que participara en el desfile del cole y me insistió durante un montón de días hasta que cedí. Lo hice a regañadientes, en contra de mi voluntad. Fue la última vez. Tenía 9 años.

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Ni con antifaz y de superheroina me hubiera disfrazado yo.

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Quien tiene un hermano tiene un tesoro

Vale, además de tener un tesoro puede ser tu peor pesadilla, pero tener un hermano o dos o tres mola. Si tus padres no se lanzan en la búsqueda de un/a hermanito/a, llega un momento en tu corta vida en el que lo deseas con todas tus fuerzas y te pones de un pesado que asusta. Y “mamá, quiero un hermanito” y “mamá, ¿por qué Silvita tiene dos hermanas y yo no tengo ninguno?” . Y así, en tonito machacante, llevas al extremo la táctica “martillo pilón” hasta que tus padres deciden (por agotamiento) que, con tal de no oírte, quizás sea buena idea eso de tener otra criatura.

foto de hermanos abrazados

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Adiós con el corazón…Wemories

En la vida vamos tomando muchas decisiones, intentamos alcanzar con ellas la felicidad. Decidimos comenzar una relación con alguien porque nos gusta, decidimos tener hijos porque así nos lo pide el cuerpo… En general, decidimos cómo y cuándo queremos hacer las cosas. En lo personal y en lo laboral. Solo arriesgando se gana. Y de eso, los que juegan a la primitiva, saben un rato. A veces nuestras decisiones acaban en triunfo. Otras muchas, en fracaso. Pero con todas ellas hemos aprendido algo. Y es con eso con lo que nos tenemos que quedar.

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La Barbie

Había una vez una muñeca muy rubia, pero que muy muy rubia, que se hizo muy famosa, pero que muy muy famosa. Hoy, la protagonista de Un Tonto Hace Cientos, como bien sabrás, es… ¡la Barbie! La muñeca que toda niña deseaba tener. El Regalo de Reyes que seguro que ha caído en más de una casa y más de dos…

Barbie la muñeca más deseada de la infancia

Miles de modelos de todos los gustos para vestir y desvestir a la muñeca de las muñecas.

La primera vez que tuve una Barbie en mis manos yo era muy pequeña y, claro, me encontraba en una edad experimental. Me gustaba trastear con todo,  manosear plastilina,  recortar papeles… y la Barbie no valía para mis juegos, así que era muy normal que no acabara de encontrarle la gracia. Hasta que se la encontré, vaya que si se la encontré. La pena es que la diversión no me duró mucho tiempo. Sigue leyendo


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